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Tengo a mi hermano pequeño mal y eso me hace estar triste. La vida es como viene y no como queremos que venga. El pasado no lo puede cambiar ni Dios, así que lo mejor es vivir con él. La experiencia nos debe hacer aprender de los errores, lo malo es que los errores duelen. Pero es como las muelas, cuando se pasa la infección se va el dolor. Ese dolor que parecía que sería eterno. Una vez alguien escribió, lo más importante que aprendí con los cuarenta, es a decir no, cuando es no. Mi hermano pequeño es cabezón, pero tiene el mejor corazón que jamás he visto en un adulto. Precisamente ese corazón le hace sufrir, pues todavía no ha aprendido a decir “no”.
En ocasiones nos creemos que estamos enamorados, pero si tenemos que pensar los pro y los contra, es que no lo estamos y queremos estarlo. Otras ocasiones no queremos estarlos, pero no podemos dejar de pensar en esa persona. Entonces es cuando sentimos un vacio, nos falta algo que no vemos y es que extrañamos algo que preferimos no ver. “La peor forma de extrañar a alguien, es estar sentado a su lado y saber que nunca lo podrás tener”. La paciencia es la madre de las ciencias.
Querido Sancho, Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se sienten bestias. Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas. La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado.
El futuro es impreciso y muy corto, tenemos que aprovecharlo. Todos los días sale el sol y a veces esta inmaculado.
Animo padrino te espero.
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