Algunas veces las
cosas no son como parecen. Nos agarramos a una historia, queriendo hacerla
verdad. La sinceridad escasea, el amor es muy fácil para algunos. Qué fácil es
decirlo y que difícil demostrarlo. Con decir te amo, todo se arregla. Confundir
los sentimientos, hacer daño, que fácil es. Pensamos que por amar podemos
mentir. Podemos tomar por tontos, a los que son más inteligentes. Para algunos
que tienen una vida fácil, que su única preocupación, es que voy a poner en el jardín
de adorno. O que voy a preparar de desayuno. Querer fingir, quien no se es,
vivir de las apariencias. No por eso se es mejor. Eso va en el corazón. Hacer
promesas que no se cumplen. Como dice Sabina, son las mejores promesas, las que
no hay que cumplir. Qué pena, tener que vivir así. Careciendo de vida propia y
teniendo que hacer suya, la vida de los demás. Por estúpidas mentiras de un
ego, que no tiene derecho a tener. Pues haces daño a los demás. Tener que
llevar la vida de otros, para tener una. Que la dignidad sea falsa, por no
reconocer cosas. Como dijo un cantante mexicano, lo es evidente no se pregunta.
Y menos fingirlo. Felicidades a esas personas, que prefieren negar lo evidente.
Y perder todo, por esas estupideces. Con lo fácil que es decir, si, es verdad.
Uno busca ser
feliz, con alguien sincero. Pero sincero de verdad, no basta con decirlo. Y
haces daño, sin querer o queriendo. Pero lo haces. Haces perder el tiempo,
haces perder todo. Fingiendo ser quien no eres. No hay nostalgia peor, que lo
nunca ocurrió.
Pero la vida
sigue. Para algunos más trabajosa que para otros. Para algunos más sentimental
que para otros. Para algunos, más dolorosa.
Como dijo un filósofo
famoso Arthur Schopenhauer “La vida social, es, por otra parte, una comedia
continua. Por eso carece de atractivo para los inteligentes. Haciendo en cambio
las delicias de los imbéciles” La frase no es mía, que conste.
Un saludo a todos
los que necesitan ser otros.

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