Palabras, solo palabras. Carentes
de lógica, pero excusa para lo que no saben demostrar. Los hechos hablan por si
solos. Las palabras, solo hablan sin hechos. Es gracioso utilizar frases de
Aristóteles, cuando no se saben interpretar. O emular el amor propio, sin saber
de amores y sin ser propio. Todos nos queremos mucho. Todos nos merecemos lo
mejor. A nuestro criterio claro. Todos tenemos derechos, pero los demás no.
Palabras, solo palabras. Carentes
de sinceridad, pero bonitas de escuchar. Aprendemos hablar, antes que a
discernir. Es ley de vida. Aprendemos a tener fe, antes que a razonar. Si esto
se hiciera al revés, habría más inteligentes y menos creyentes. Mas compresión y
menos parlanchines.
Palabras, solo palabras. Que nos
sirven, para engrandecer el ego. Disimular una humildad falsa. Y engañar al
alma. Olvidando que lo importante, son los hechos. Pero con palabras, se creen
alguien. Pues con los hechos, no son nadie.
Que los sentimientos del corazón,
venzan a las palabras vanas. Que lo auténtico sea barato, y lo falso muy caro. Poder
presumir de ser humilde, y no de ser alguien importante. Deberíamos recordar,
que los grandes poetas, filósofos y la mayoría de los grandes escritores eran
gente humilde. En mundo donde se presume, de ser amigos de ricos. Y se
menosprecia a los pobres.
El ser de una persona, no es el
cuerpo. Es la esencia del pensamiento. Eso decía Descartes. El ser, de una
persona, no es ser importante. Es ser uno mismo, sin ningún adjetivo
calificativo. Y cuando utilizamos esos adjetivos, es porque ser uno mismo, no
es suficiente. Y eso se convierte, en ser un ególatra.
Palabras, solo palabras. Que nos
hacen aparentar felicidad. Que nos hacen aparentar ser alguien. Que creen que
engañan a la gente. Pero solo engañan, a los que son como ellos. Y a la vez, no
engañan. Pues conocen su verdadera personalidad. Carentes de sinceridad y
pobres de espíritu. Que se consuelan dando una imagen grotesca.
Palabras, solo palabras. Que endulzan
el oído, que llegan al corazón. Que nos hace enamorarnos, o también odiarnos. Porque
todas las palabras dependen como se digan, pueden significar cosas diferentes. Palabras
sinceras que nos dañan. Mentiras, que nos dan placer.
Que diferente, si viéramos en el
interior de las personas. En vez el disfraz, que tenemos por cuerpo.
Que suerte tengo. Que las cosas
que más quiero, no las compre.
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