Es dificil
expresar los sentimientos, cuando son encontrados. No solo en el amor, en la
amistad, en el trabajo, la familia, etc. Cada uno tenemos una perspectiva
diferente de las situaciones. Lo que vemos normal, los demás lo ven diferente.
Los que nos duele algunos, a otros no y así sucesivamente. El dolor es
diferente para cada uno. Que bonito seria que el dolor fuera algo natural para
todos. Que nos basemos en ser prácticos y que los sentimientos queden a un
lado. Pero somos así de incongruentes. Pensamos con el corazón, en vez de con
la cabeza. Y cada órgano, esta para cosas diferentes. Al final sufrimos, por no
saber dar a cada órgano su sitio.
Siempre he dicho,
lo malo que entender lo que no comprendemos. Que malo es ser lógico, si somos
sentimentales. Que malo es intentar, ser consecuente consigo mismo. Cuando lo
moral hace daño, el engaño te da paz y tranquilidad. Ser honestos, nos hace ser
malos. En cambio, lo inmoral se hace moral, para la paz mental de algunos.
Mientras vemos, que lo que hacemos es bueno para cada uno, en cambio es malo
para los para los demás.
Todo depende de
cómo lo miramos. Las personas somos así de bipolares. Pero ser integro en este
mundo, es ser toxico. Utilizar los principios de los demás, es ser malo cuando
lo haces tú. Y lo más gracioso de esto, es cuando utilizas las palabras de los
otros en su contra, te hace maltratador psicológico. Cuando lo real, es que no
sabemos lo que queremos. Eso hace que la persona que, si lo sabe, es que está
mal. Pero así es psicología de cada uno. Lo que si sabemos es que merecemos
más. No se, dé donde se saca eso. ¿Meremos más? ¿Entonces los demás, merecen
menos? No se, es cuestión de criterios. Porque merecemos más? Que hicimos para
merecer eso? Bueno la verdad, es una cuestión absurda. Donde predominan los
intereses particulares de cada uno. La forma de moral de cada uno, depende de
sus propios intereses. Eso es lo gracioso, que jamás nos fijamos en los
sentimientos de los demás, solo en lo que merecemos. La doble moral, me
recuerda a una frase de Groucho Marx. Donde decía; estos son mis principios. Y
si no te gustan, tengo más. Que frase más absurda y a la vez, más real. Sobre todo,
para los creyentes, lo que antes se llamaba examen moral. Que se hacía antes de
la confesión, ante el cura de turno.
La hipocresía es
mal de la verdad. El mundo es muy complicado, para estar con tonterías. Vive el
presente, pues es lo único real.

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