Hoy es de esos días
que me da por pensar tonterías. Más que pensar es recordar. Uno está en la cama
dormido y la mente manda en ese momento. Lo que ocurre en el mundo no existe,
solo tu mente. Tu sueño es tu realidad en ese momento, la realidad paralela que
no podemos controlar. Es curioso la mente es como la vida, por más que queramos
controlarla, al final nos controla a nosotros.
Tenemos varias
formas de vivir la vida, todas buenas y todas malas. Algunos nos limitamos a
vivirlas y otros a estudiar el significado de la vida. Para algunos la vida es
como una tesis doctoral, donde te dicen la cantidad de páginas que tienes que
rellenar y las completas de la forma que sea. Yo me dedico a vivirla, pues la
distancia más corta entre dos puntos, es la línea recta. Puede ser aburrida,
pero también más practica e intensa. Para otros, la vida es una constante de exámenes
sorpresa. Intentar comprender si hay un todo sin la nada, o al revés es
filosofar, palabrería que solo sirve para mantener la mente ocupada en cosas
banales.
Soñar los recuerdos
y recordar los sueños, son dos cosas diferentes. Mientras que lo primero es tu
vida, lo segundo es lo que te gustaría que hubiera sido. Decía Calderón de la
Barca, que la vida es un sueño y lo sueños, sueños son. Yo más bien diría, que
la vida es un sueño y los recuerdos fueron tu vida. Recordar, puede ser lo más
bonito y lo mas dramático a la vez. Es como los sueños, queremos recordar lo
bonito, pero nuestra mente, en muchas ocasiones, nos trae lo que no queremos.
Un recuerdo vale más
que libro cualquiera. Es más completo y más real. Pero lo más importante, es tu
libro y lo escribes tú. La felicidad son momentos y esos momentos son tus
recuerdos. De ti depende como quieras escribirlos. Los puedes interpretar pero
nunca los puedes cambiar. Tus recuerdos, son tus secretos.
Para que quiero
saber lo que es la vida, la vida soy yo. Y yo soy, mis recuerdos. Eso hace que
mi soledad, sea compartida y a veces más triste. Pero no estoy solo, estoy con
mis recuerdos.
En ocasiones cierro
los ojos y te veo. En ocasiones te recuerdo y te siento. En ocasiones te sueño
y te puedo tocar. Pero después recuerdo que fue un sueño. Pero en ese momento
el sueño, se hizo del recuerdo. El recordarte me da la alegría, de hacer que existas,
lo cual, es un sueño. Y ese recuerdo me recuerda a ti, me recuerda a ti, más
que tú.
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