domingo, 4 de marzo de 2018

UN SEÑOR AUTENTICO




La vida nos da algunos placeres. Uno de ellos fue conocer a Gerardo Cotilla (padre). Es de las personas que cuando la conoce, no la olvidas jamás. Un hombre con una personalidad diferente, autentico. Con mil defecto y un millón de virtudes. Cuando lo conocí, me impresiono su forma de actuar. Era extraño pero sincero. Cabezota pero humilde. De la que se puede aprender muchísimo y la vez, no te intenta enseñar nada. Parecía frio, pero un corazón tremendo. Vivió a su manera porque era su forma de vivir, era su forma de intentar ser feliz. Porque no es la vida que uno ha vivido, sino como ha vivido su vida. Era autentico y creo su forma de vivir, de pensar y de sentir. Él era “El”. En este mundo
Yo recuerdo cuando lo trataba, una frase que dijo “yo, ya he visto el árbol”. Con eso quería decir que se marcharía de este mundo sin molestar. Hay personas que no paran de hablar para no decir nada, pero cuando él hablaba siempre era para decir algo y lo más importante, siempre decía lo que pensaba. Era un tipo grande digno de admiración, porque era el mismo, donde fuera o estuviera. Sus paseos por la playa, su mirada, su forma de hablar y de expresarse, le hacía diferente. Él se creó a sí mismo y la vida jamás le pudo cambiar, eso le hacía grande. Nunca morirá, porque seguirá en nuestra mente para siempre. En un mundo tan impersonal como este, el destacaba por su personalidad. Sus legado para mí, fueron dos, su personalidad y su hijo Gerardo. De las mejores personas que he conocido jamás. Tuve y tengo, la suerte de que sea, mi cuñado y hermano.  En estos momentos tan dolorosos, no puedo estar con él, pero mi alma si está a su lado. En estos momentos no se debe de pensar quien se fue, sino a quien tuve la suerte de conocer.
Cuantas cosas quisiera decir
aunque ya sea demasiado tarde.
Veo a tanta sufrir por la partida de un amigo
Pero a nadie alegrase por haberle conocido.
Aceptar su partida
sin olvidar su persona y su recuerdo.
El no querría lamentos y lloros
si no un recuerdo  bonito de su vida.
Te vas dejando un millón de anécdotas
que te harán inmortal.
Te llevas tu cuerpo
pero nos deja tu vida.
Nunca será será lo mismo ya nada
pero nunca nos olvidaremos de ti
y eso hará que sigas con nosotros.
La vida sigue y debemos levantarnos y continuar
pues así era tu forma de vivir.
Un abrazo mi querido amigo,
tu árbol del recuerdo
 siempre estará conmigo.

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