Las prisas son malas consejeras. Vamos buscando lo imposible,
recuperar el pasado. Vamos buscando algo que ya no existe y no sabemos
asimilarlo. Las consecuencias de nuestros actos nos hacen volver a equivocarnos
una y otra vez. Esto nos dan esas prisas, que son peores que la soledad. Y somos
incluso de sufrir, sabiendo que cometemos errores. Esperando una brisa de
felicidad, que se convierte en tormenta. Vamos a corazón abierto, sin pensar
que es el motor que nos da la vida. Y esta se va acortando, cada vez que lo
dañamos.
La desilusión, el sentirte defraudado nos da una visión distinta
de la vida. Una vida que se nos escapa día tras día. Y empezamos a darnos
prisas en buscar lo que nos hace daño. Mientras que llevamos una venda en los
ojos, que nos hace ver lo que deseamos y no lo realmente verdadero. Los que
realmente damos el corazón a quienes no lo valoran, se convierte en una burla
consentida. Derramamos la vida y solo nos queda lamernos las heridas. La soledad
sigue continuamente a nuestro lado, aun estando acompañados.
Cada promesa rota, cada mentira, cada desilusión se va
haciendo más grande. Y esperamos algo que nunca va suceder, la verdad, la sinceridad,
es lo que buscamos en el amor verdadero. Se empieza acabar las fuerzas para
rebatir. Se acaba el soportar, el insulto a la inteligencia. Cada estupidez se
clava en la mente, como una aguja. Prefiero que me lastimen con la verdad, a
que me consuelen con una mentira. Y en ocasiones las mentiras más dolorosas,
son las que se dicen con el silencio. Pero nos acostumbramos a mentir, porque
es más fácil que reconocer la verdad.
Yo he mentido mucho y eso me hizo más daño, que decir la
verdad. Aprendí una lección muy dolorosa, aprendí con las consecuencias. Yo no
soy sincero, incluso cuando digo que no lo soy. La sinceridad es la unión, es
la paz mental, es la compresión. Sin eso, no existe la confianza. El abrir el corazón
a quien cierra los labios, es el mayor error que podemos cometer.
Y seguimos en busca de la felicidad, pero cada vez con menos
fuerza. Cansados de pensar que algún día llegara ese momento de felicidad. Y nos
hacemos mentirosos de nosotros mismos. Y dibujar la sinceridad en una pirueta
abstracta, para poder ver lo que queremos.
Quiero que la felicidad
llame a mi puerta
y me encuentre
sentado
cerrando cajones llenos de mentiras.
Que junte biznagas
y claveles
para hacer un ramo
de mil colores
y compartirlo
con la gente
que están en mi camino.
Quiero que el futuro
llame a mi puerta
para poder abrirla
y estar con mis hijos
y mis seres queridos,
y disfrutar de música y compañia.
Quiero que la verdad
llame a mi puerta
y envuelva en mi mente
las caricias sinceras
de sueños redundantes.
Que enrede sus palabras
en mis oídos como música
y salgan mis temores.
Quiero que el amor
llame a mi puerta
y llene de sonrisas sinceras
mis mañanas
y por las noches
de deseos incalculables.
Quiero que la lógica
llame a mi puerta
y que abrace mi mente
un sincero sentimiento
que pueda gritar
a los cuatro vientos
y tome mi mano
y juntos caminando
llevemos ese amor sincero
hasta cualquier lugar.
Quiero que el pensamiento
abra mi puerta.
A un amor sincero
un amor del bueno
un amor que trascienda
momentos, horas,
días.
Que salte y convierta
las ilusiones sinceras
en realidad.
llame a mi puerta
y me encuentre
sentado
cerrando cajones llenos de mentiras.
Que junte biznagas
y claveles
para hacer un ramo
de mil colores
y compartirlo
con la gente
que están en mi camino.
Quiero que el futuro
llame a mi puerta
para poder abrirla
y estar con mis hijos
y mis seres queridos,
y disfrutar de música y compañia.
Quiero que la verdad
llame a mi puerta
y envuelva en mi mente
las caricias sinceras
de sueños redundantes.
Que enrede sus palabras
en mis oídos como música
y salgan mis temores.
Quiero que el amor
llame a mi puerta
y llene de sonrisas sinceras
mis mañanas
y por las noches
de deseos incalculables.
Quiero que la lógica
llame a mi puerta
y que abrace mi mente
un sincero sentimiento
que pueda gritar
a los cuatro vientos
y tome mi mano
y juntos caminando
llevemos ese amor sincero
hasta cualquier lugar.
Quiero que el pensamiento
abra mi puerta.
A un amor sincero
un amor del bueno
un amor que trascienda
momentos, horas,
días.
Que salte y convierta
las ilusiones sinceras
en realidad.
Para combinar el pasado y presente.

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